Feliz Pascua de Resurrección

Feliz Pascua de Resurrección, desde la Distancia Física por Ahora

Queridos hermanos, Feliz Pascua de Resurrección, que nada nos apague la voz y debilite nuestro espíritu: Cristo ha resucitado y él es la razón de nuestra fuerza, fortaleza y alegría. Es fuente inagotable de vida, Él hace nuevas todas las cosas. Tan grande y fuerte es, que ni la muerte pudo derrotarlo, y de eso somos testigos, de ese regalo maravilloso todos recibimos gracia tras gracia a cada segundo.

Tal vez la pregunta sea obsoleta, común y muy obvia, pero ¿cómo están? En tiempos de pandemia, este saludo cobra un nuevo sentido: ¿cómo están?… Cada uno desde donde estemos en cuarentena, y desde lo que estemos viviendo en el corazón y con quien estemos en estos momentos, estamos tan cerca de Jesús como nunca lo habíamos estado en una Semana Santa, siempre nos habíamos acercado hasta el dolor de su pasión y muerte, al punto de estar junto a su cruz cuando unimos nuestro propio dolor al suyo, pero este año hemos ido más allá, fuimos con Jesús hasta su propia tumba; Él ya resucitó, aunque nosotros y el mundo que estamos viviendo ahora, sigue, desde una perspectiva, aún en la tumba donde estuvo Jesús, porque sigue la incertidumbre y posiblemente ansiedad, desespero, a razón de lo que estamos atravesando ahora, el estar frente a frente al Covid-19, nos ha forzado a hacer muchos sacrificios, pero cada sacrificio tiene como fruto la vida, así como el sacrificio de Jesús en la cruz. Ahora es Cristo Resucitado quien desde afuera de su tumba nos sigue dando la fuerza y el valor para continuar vivos y alegres junto a Él,  para cuando volvamos a salir y tratar de que todo sea normal otra vez, aunque diferente, ya no volvamos a lo mismo, sino que nos atrevamos con Cristo resucitado a hacer nuevas todas las cosas, que tengamos el coraje de cambiar radicalmente todo a la luz del Resucitado. Ya sabemos de cambios maravillosos en el medio ambiente y de tanta entrega y fortaleza por parte de algunos, pero ahora el turno es para todos nosotros sin excepción: cooperar y dejar el egoísmo a todo nivel.

En muchas ocasiones, Jesús  ya resucitado se apareció a sus discípulos y a muchos más fuera de su tumba, dando pruebas de su cercanía y amor, pero en el evangelio que hoy meditamos, descubrimos que dos de sus discípulos habiendo sido advertidos por María Magdalena quien había encontrado la tumba abierta y quien pensó que se habían robado el cuerpo de Jesús, fueron hasta ese lugar y entran a la tumba, y estando dentro descubren que Jesús está vivo, creen en la resurrección, ellos aún no habían entendido la Escritura: que él tenía qué resucitar, pero desde día todo cambió para ellos a la luz del Resucitado. Cuando iniciamos la Cuaresma este año, no sabíamos que la íbamos a tener que vivir en cuarentena, pero sí sabíamos que nos encontraríamos una vez más con Jesús Resucitado. Aunque aún estemos como en una tumba, descubramos que no es cualquiera, sino que es aquella y única en la que la vida, la esperanza, la alegría, la creatividad, y todo lo demás, florece y no se marchita, porque tú y yo, todos nosotros, así como María Magdalena y aquellos discípulos que estuvieron dentro de la tumba de Jesús, cambiamos radicalmente a la luz del Resucitado. Un abrazo, y a la distancia por un tiempo, porque ya volverán los días en que nos podamos abrazar, saludar frente a frente, y desearnos feliz pascua de Resurrección, como en años anteriores.

Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz. Amén.

fr. Atanasio Flórez Molina, O.P.    

Eucaristía, 12 de abril de 2020