Reflexión de la Semana

DECIMOCUARTO DOMINGO
DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B
EUCARISTÍA 8 DE JULIO DE 2018
OREMOS POR VENEZUELA

En el Evangelio (Mc 6, 1-6) Jesús llega a su tierra natal acompañado de sus discípulos; entra en la Sinagoga y enseña. Su enseñanza causa admiración de la gente, luego genera una serie de preguntas sobre su sabiduría y sobre los milagros que realiza. Al enterarse de su hoja de vida y de su familia, le critican. En conclusión, dudan de su mensaje y de su obra.

De allí la célebre frase Nadie es profeta en su tierra….

No es difícil toparse hoy en día con situaciones similares a las vividas por Jesús, muchas personas que emigran resultan exitosas en otros países o pueblos por sus conocimientos y/o habilidades pero, en el lugar en el que vivían, no eran tomados en cuenta o sencillamente eran ignorados; es como si las personas dieran valor sólo a lo que viene de fuera y no a lo que tenemos a nuestro lado o cerca de nosotros. Sin ir muy lejos, en nuestras mismas casas o en nuestra misma comunidad, muchas veces preferimos escuchar lo que dicen personas ajenas a ellas.

Quizás la raíz de este problema esté en el egoísmo y la inseguridad, quizás esté en lo que pareciera una constante “secreta” competencia que vivimos hoy día:  Los hijos buscan conquistar su propio espacio, mientras los padres quieren hacer valer su autoridad ciegamente. Entre los esposos existe una cierta disputa para ver quién decide, quién es el más amado, quién es el más importante. En la comunidad está presente ese deseo de resaltarnos, de hacernos ver importantes, de sobresalir sobre los demás. Si son esas las raíces del problema, entonces, nosotros, y como respuesta, tenemos una forma de solventarlo, usando algo que también Jesús nos enseñó, el amarnos los unos a los otros como a nosotros mismos, comenzar a reconocer las cosas buenas que tienen los demás sin verlos como una amenaza o una competencia, reconocer sus valores, talentos, experiencia, aprender a escuchar las opiniones, consejos. Sí, probablemente nos toparemos con personas que quieran hacer el mal, para lidiar con ellas tenemos nuestras herramientas que deben ser la serenidad, la comprensión, el perdón y sencillamente dejarlas pasar.

Familia De Vega Ramos

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